¿Quién va por delante y quién se queda atrás en la digitalización?

Corea del Sur, Escandinavia y los Estados Unidos se han dado cuenta de la importancia de la digitalización y han tomado medidas para ponerla en marcha. Algunos países europeos tienen que actuar para evitar quedarse atrás.

Podemos sentir los efectos de la digitalización por todas partes: Procesos y tecnologías cambian a un ritmo cada vez más rápido. La interconexión de empresas y clientes aumenta continuamente y ambas partes aceptan las nuevas tecnologías.

El Índice Sociedad y Economía Digital (Digital Economy and Society Index, DESI) examina cinco dimensiones que revelan coincidencias y diferencias internacionales:

  • Coste y formato de la conexión a Internet
  • El potencial eficaz del capital humano
  • Uso de Internet
  • Integración de la tecnología digital con el estado y la sociedad
  • Servicios públicos digitales

 

Países que van en cabeza

La velocidad de Internet exige acceso a la banda ancha. Corea del Sur se dio cuenta de ello hace 20 años y tomó la decisión de establecer una red de fibra óptica y la puso en práctica. Hoy en día una conexión de fibra óptica en todos los edificios nuevos es tan común como el agua y la electricidad.

Noruega eligió un camino diferente para acelerar la transferencia de datos móviles. A finales del pasado año, Telenor, la mayor empresa de comunicaciones del país, subió el límite de velocidad de la Internet móvil. Sus clientes pueden descargar sus datos a una velocidad de 52,6 MB/seg. Telia, el segundo mayor operador del país, hizo lo mismo poco tiempo después.

La mayoría de las empresas estadounidenses han reconocido la importancia de la digitalización. Se espera que la transformación digital tenga un impacto directo en las cuotas de mercado y en los resultados. La digitalización es uno de los tres temas más importantes para las empresas, y consideran que sus empleados están suficientemente cualificados para el proceso de transformación.

Los que necesitan ponerse las pilas en Europa

A pesar de que son sede de muchas grandes empresas del sector tecnológico, los países del Este de Europa son económicamente más débiles y están siguiendo un proceso de digitalización comparativamente más lento. El acceso a Internet puede no estar disponible en algunas regiones o ser demasiado lento. Pero, sobre todo, lo que más está retrasando el desarrollo de la infraestructura y obstaculizando la innovación en estos países es la carencia de cualificación de los trabajadores.

Por ejemplo, en Rumanía solo uno de cada dos hogares disfruta de 4G, mientras que en la Unión Europea esta cifra es del doble. El gobierno quiere expandir las redes para 2020. Hoy en día, y debido a la falta de confianza, solo el 8% de los usuarios rumanos de Internet compran o utilizan la banca online.

El problema es diferente en Italia, donde el crecimiento es limitado debido a la falta de voluntad política de reformar el gobierno. Habría que aplicar medidas correctoras para incrementar la investigación y el desarrollo, así como la infraestructura del país, si se quiere aspirar a un mayor crecimiento. En comparación, la digitalización se considera menos importante.

Cuando se trata de digitalización, en una comparación internacional hay ganadores y perdedores, y razones para ello. #jobwizards http://bit.ly/2zAo2fV

CLIC PARA TUITEAR

En general, la comparación de velocidades de Internet no arroja muchas sorpresas, aunque sí alguna. En el Índice de Innovación Bloomberg 2017, que califica la fuerza innovadora de los distintos países, Corea del Sur, Suecia y Alemania aparecen como los tres primeros clasificados. Sin embargo, esto no se corresponde con el índice de velocidad de acceso a Internet, al menos en lo que se refiere a Alemania. En este índice Corea del Sur aparece la primera, seguida de Noruega y Suecia, y Alemania no aparece hasta el puesto 25º. El Gobierno Alemán prometió cambiar la situación en 2013, pero nada ha cambiado desde entonces. Voces críticas culpan a los políticos de no haber establecido metas claras.

El panorama es diferente en Bélgica, que aparece en las primeras posiciones de los índices. La estrategia “Bélgica Digital” señala una visión a largo plazo que se apoya en cinco prioridades específicas: infraestructura digital, seguridad digital, trabajo y habilidades digitales, economía digital y administración digital. A nivel regional, existen también estrategias como “Valonia Digital”.

El progreso se obstaculiza cuando los estados no promueven la digitalización y las empresas no la demandan. No se va a poder progresar en aquellos lugares donde la expansión de la infraestructura de banda ancha no forme parte de la agenda política de los partidos gobernantes, y las empresas no perciban la necesidad de avanzar rápida y flexiblemente, con una nueva forma de pensar.

 

 

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